domingo, 6 de septiembre de 2009

Citando a Baudelaire...



Con el corazón en paz ascendí al presidio
desde cuya torre la ciudad se vislumbra:
hospitales, burdeles, prisiones e infiernos
en los que el mal germina cual flor.

Tu sabes, Satán, señor de mi angustia,
que no por vanas lágrimas ascendí a esa hora,
sino que, libertino decrépito y triste,
por libar el placer de la enorme ramera
cuya infernal belleza me hace rejuvenecer.

Ya si duermes de pesados vapores saciada,
saturada del día o, hermosa, te ocultas
tras el dorado encaje del velado atardecer,
te amo, infame ciudad. Las rameras y
los condenados disfrutan placeres
que los seres vulgares nunca comprenderán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario